Nuestros autores: Mauro Bajatierra Morán

Existen algunas personalidades y figuras de la historia contemporánea en España que han caído en el ostracismo a pesar de la importancia que tuvieron en el momento histórico que les tocó vivir. La razón fundamental de este olvido intencionado fueron los largos años de dictadura que no solo provocaron la eliminación física de sus oponentes sino que los borró de la historia.

Un ejemplo de ello es la figura de Mauro Bajatierra Morán. Este madrileño nacido en el año 1884 se convirtió con el paso del tiempo en una de las figuras clave del movimiento obrero madrileño y del anarquismo. Panadero de profesión (su padre, Ramón Bajatierra, era dueño de una tahona) desde muy temprano, a inicios del siglo XX, ya localizamos su pluma en periódicos denunciando la situación de la clase obrera. Por la conciencia de clase que tenía, Bajatierra se afilió a la sociedad de obreros panaderos de la UGT madrileña, si bien su actividad política y sindical también estuvo en la fundación del Ateneo Sindicalista de Madrid en 1913 y en la representación que se le confirió a entidades como la Federación de Obreros Peones y Braceros de España de la FNOA (Federación Nacional de Obreros Agricultores) o en la Unión Tranviaria. Porque Bajatierra fue un militante incansable del movimiento obrero de su época. Como militante de la UGT asistió al XII Congreso de la misma, donde pidió de forma expresa la separación de la entidad sindical de la tutela del PSOE. No era un hecho aislado el militar en la UGT a pesar de tener ideas libertarias. En aquellos lugares donde no había capacidad para desarrollar los sindicatos de la CNT, los obreros libertarios se adherían a las sociedades obreras de su oficio aunque fuesen de la central rival.

Su actividad en aquella década de 1910 no se ciñó solo en el movimiento obrero sindical. Bajatierra fue el fundador e impulsor de grupos anarquistas como Los Iguales, base sobre la que en 1927 se fundó la Federación Anarquista Ibérica, de la que Bajatierra fue fundador. Igualmente, su militancia también estuvo en la masonería, e ingresó en la logia La Cantoniana con el nombre simbólico de “Justicia” alcanzando el Grado 3 de Maestro.

La personalidad de Bajatierra, su múltiple militancia y su prestigio entre los círculos obreros, fue una de las razones por las que se le intentó vincular con el atentado contra Eduardo Dato que acabó con su vida en 1921. Se acusó a Bajatierra de haber comprados las armas del atentado en Eibar y de haber dado cobertura a Pedro Mateu, Luis Nicolau y Ramón Casanellas, que fueron quien ejecutaron al presidente del Gobierno. Tras un sonado juicio, fue absuelto de todo cargo, siendo su abogado el republicano Pedro Rico, que posteriormente sería alcalde de Madrid.

Durante los años de la dictadura de Primo de Rivera, Bajatierra se exilia a Francia y desde allí participa de las numerosas conspiraciones y acuerdos para acabar con la dictadura y con la monarquía de Alfonso XIII. Partidario de llegar a una inteligencia con los republicanos para derrocar el régimen, Bajatierra fue incluso designado para ofrecer a Miguel de Unamuno la presidencia de la República en caso del triunfo insurreccional. Política que se repitió un poco más adelante cuando el también anarquista Manuel Buenacasa se la ofreció a Santiago Ramón y Cajal. Expulsado de Francia por sus actividades políticas, fue recibido en Bélgica gracias a la colaboración de sus hermanos masones.

Con la proclamación de la República en 1931, Bajatierra volvió a España. Participó de las actividades sindicales en la UGT y siguió activo dentro de la CNT, compartiendo una doble militante (la primera puramente sindical y la segunda más ideológica). A pesar de su participación en la llegada de la República, las disposiciones del gobierno republicano-socialista fueron duramente criticadas por el anarcosindicalismo y la extrema izquierda republicana. Bajatierra escribió encendidos artículos, primero en La Tierra coincidiendo junto al republicanismo federal, y luego desde el CNT cuando se fundó en 1932, contra las políticas del gobierno y denunciando la represión que se había dado en lugares como Alto Llobregat o Casas Viejas.

La victoria de la derecha en noviembre de 1933 sirvió para que Bajatierra se alineara con la posición de reorganización y unidad del movimiento obrero y de llegar a acuerdos y entendimientos que allanaran un camino revolucionario. Escribió en ese tiempo numerosos folletos, entre los que destaca su posición sobre el comunismo libertario en Hacia la República social. Durante este tiempo, Bajatierra se enfrentó a distintas penas por delitos de prensa y por actividades políticas.

Con la victoria del Frente Popular, Bajatierra participó de numerosos mítines y movilizaciones Destacaríamos el que participó en Tenerife con motivo del Primero de Mayo de 1936.

El golpe de Estado y el inicio de la Guerra Civil sorprendieron a Bajatierra en Madrid. Desde ese momento se convirtió en uno de los cronistas de guerra más populares de la zona republicana gracias a las crónicas diarias que realizaba para el periódico CNT. Con un estilo propio y mordaz, las crónicas de Bajatierra fueron de las más peculiares y apreciadas en la época y muchas de ellas eran reproducidas en otros periódicos.

Su muerte se produjo cuando las tropas franquistas ocuparon la capital de España el 28 de marzo de 1939. Sobre su muerte existen varias versiones. La más romántica que esperó en la puerta de su casa a los falangistas y militares que venían a por él. Otras hablan que al no querer abandonar la ciudad, Bajatierra regresó a su casa y allí le estaban esperando los que le ejecutaron. Sea como fuere, su cadáver fue encontrado en un garaje cercano a su domicilio en la madrileña calle de Torrijos, en el barrio de la Guindalera. Días después fue enterrado en una sepultara de cuarta en el cementerio municipal de Madrid. Su certificado de defunción es un ejemplo de cómo trató el franquismo a las víctimas que provocó. Aunque fue acribillado en el certificado pone que murió de un “síncope”.

A su figura oronda, con sus bigotes prominentes y su presencia siempre sensible, Bajatierra unió una pasión por la escritura que se plasmó en centenares de artículos periodísticos desde inicios del siglo XX y en una amplía obra de carácter político social donde plasmó su ideario anarquista. No solo utilizó la prensa y la obra política. Bajatierra fue también un novelista, autor de numerosos títulos de novela corta editados la mayoría de ellos en la colección “La Novela Ideal”, impulsada por la familia Montseny. También se lanzó al campo teatral, con algunas piezas literarias estrenadas en numerosos lugares de España así como una serie de cuentos morales e infantiles. Durante su exilio en la dictadura de Primo de Rivera, militó en una logia masónica francesa con el nombre de Plus Ultra. Mismo nombre que le dio a un proyecto editorial que el mismo desarrolló.

Un personaje peculiar y trascendental en su época, militante obrero y escritor, panadero y periodista, masón y anarquista, cuyo asesinato con la llegada del fascismo a Madrid lo enterró también en el ficticio “Pabellón de Hombres y Mujeres Olvidados”.

Julián Vadillo

Fuente: https://www.elobrero.es/cultura/historia/38957-anarquista-periodista-panadero-y-mason-mauro-bajatierra-moran.html

Nuestros autores: Raúl Sánchez García

Raúl Sánchez García (Madrid, 1977). Autor de Las cuatro heridas del deporte moderno (Piedra Papel Libros. Jaén: 2020).

Profesor del Departamento de Ciencias Sociales del INEF de Madrid (UPM). Coordinador del Grupo de Trabajo de Sociología del Deporte de la Federación Española de Sociología (FES). Su trabajo se centra en el análisis de tipo socio-histórico y etnográfico de cuestiones tales como la relación entre deportes de combate/artes marciales y violencia o el estudio de actividades lúdicas/deportivas en entornos urbanos informales.

Ha publicado numerosos artículos sobre sociología e historia del deporte en revistas nacionales e internacionales. Entre los más recientes podemos destacar: “El proceso de informalización en el desarrollo del running” (2020), “¿Más espectacular o más peligroso? Cambios recientes en el equilibrio de tensiones en gimnasia artís- tica” (2019) o “Sport Versus bullfighting: the new civilizing sensitivity of regenerationism and its effect on the leisure pursuits of the Spanish at the beginning of the twentieth century” (2016)

También es autor del libro The historical sociology of japanese martial arts (2019), en el que aplica la teoría del proceso de civilización de Norbert Elias al desarrollo de las artes marciales japonesas.

Entrevistas a nuestros autores: Armando B. Ginés

Buenas tardes, Armando. Huérfanos de historia y utopía… se puede leer como un diario de reflexión política escrito por una persona informada que, por el contrario, renuncia a ejercer el rol de especialista. ¿Hasta qué punto crees que buena parte de los discursos públicos están mediatizados por la opinión de los especialistas, tertulianos y personajes del estilo?

La opinión pública está mediatizada por los marcos de referencia descritos por Lakoff. Únicamente se habla de lo que interesa al sistema, al régimen capitalista.

Existe una dictadura sutil acerca de la pregunta libre e independiente. Solo puede haber respuestas parciales y sesgadas cuando se restringen los marcos antes citados o las preguntas que podemos realizar públicamente. De ahí se sigue que las figuras del experto académico o tertuliano de oficio sean factores reaccionarios a sueldo del poder establecido.

Fuera del escenario del consenso oficialista quedan prácticamente todos los discursos que representarían la voz diversa de los problemas sociales y políticos de la gente común. La categoría del experto y la figura del tertuliano son una ideología en sí mismo.

De esta forma, el sistema se reproduce con eficacia y exponencialmente. Cualquier opinión que ponga en solfa el sacrosanto statu quo es pura periferia, marginalidad de desecho que no merece la pena tomar en cuenta.

Los marcos de referencia crean un escenario de conformismo y consenso ideal ficticio. Lo que proclaman los expertos es la realidad, el resto no es más que residuo para consumo de extremistas o radicales. La verdad absoluta es palabra divina, discurso de aquellos que saben para ser más exactos con la  propuesta de la posmodernidad.

En este sueño de la razón práctica, la mayoría de la gente se encuentra inerme para oponer resistencia, tanto más cuando los sindicatos antes de clase y sociopolíticos han abdicado en favor de un pactismo tacticista a la defensiva.

Ya no se trata de transformar el mundo sino de adaptarse a él y nutrirse con las migajas del consumismo de valores débiles: mercancías perecederas, cultura del instante, gritos de rebaño pasivo o de acontecimientos cool

La alienación, viejo concepto ya en desuso, es una metástasis que invade la mente a fuego lento. Una persona alienada siente la libertad en sus propias cadenas. Se trata de un existencialismo burdo y pueril pero muy eficiente para continuar en el tran-tran del paisaje agobiante de la precariedad vital.

En relación con la pregunta anterior, ¿crees que es posible hoy en día formarse una opinión independiente de los intereses del gran capital en temas relacionados con la actualidad política? ¿O no será precisamente la imposición de ciertos temas emergentes la que es utilizada como una herramienta de manipulación para soslayar debates de mayor profundidad que puedan favorecer opiniones disidentes?

Siempre se puede formar una opinión independiente desde el contagio colectivo y desde la contaminación consciente de la búsqueda personal. Hay que mancharse de realidad bruta a conciencia y de mantener la duda crítica como bandera de conocimiento.

Resulta evidente que el poder capitalista manipula los cuerpos y las conciencias a su medida. La categoría fake news, tan en boga hoy, viene de lejos, ¿cuándo ha dicho la verdad el poder para someter a sus súbditos, ahora ciudadanía?

Nunca ha habido vacíos ideológicos en ninguna sociedad humana. Cuando el abajo social se pliega al conformismo, su aliento espiritual es el relato urdido por sus castas, clanes o clases explotadores. Siempre.

El ser humano imagina mundos y traza estrategias omnicomprensivas para asentarse y comprender el espacio material que le rodea, necesita explicarse las relaciones invisibles entre la cosas, dar sentido al absurdo del vivir.

Sucede que la división del trabajo dio lugar a clases dominantes, sacerdotes, reyes, expertos… Estos grupos no trabajan en el estricto sentido del término, su labor consiste en ser alimentados por el pueblo llano y productor a cambio de elaborar relatos para la cohesión social y la estabilidad política. Esas castas sagradas, el mercado abstracto y los expertos siempre han tenido sus propios intereses. Sus intereses, en definitiva, conforman la teoría y las ideas-fuerza del mundo real; su ideología es su interés particular, y también el de la mayoría silenciosa.

Como dijera Hegel, todo lo real es racional, y viceversa. Asumir la ideología del empresario por parte de la clase trabajadora es a la vez real y racional. Romper esa unidad emocional es tanto como empezar a ver lo que se esconde detrás de esa ideología vicaria e iniciar a transformar el mundo a favor de las inmensas mayorías.

En tu ensayo hay varios temas que recorren el libro de manera transversal. Uno podría ser la relación entre socialización del miedo y querencia de seguridad. ¿Hasta qué punto crees que los discursos públicos sobre la supuesta inseguridad ciudadana son puestos en marcha de manera intencionada por el poder político hegemónico? 

Miedo y seguridad son caras de la misma moneda, un matrimonio de conveniencia. Existen dos miradas de temor, a escala interna o espiritual y a ras de suelo, material.

Los miedos simbólicos se instigan a través de figuras míticas: el comunista, el anarquista, el anticapitalista, la feminista, el okupa, el inmigrante, lo queer, la homosexualidad, el radical, el pobre, el terrorista…

Todas esas figuras conviven con el nosotros figurado y nacionalista, son una especie heterogénea de infiltrados, heridas o fisuras abiertas en el propio devenir cotidiano. Por tanto, siempre hay que estar alerta ante el diferente para no caer en sus redes espurias o maléficas de proselitismo feroz o engañoso.

Ese temor visceral al Otro, al outsider, permanece en duermevela, presto a activarse cuando el sistema lo precise: las ultraderechas fascistas en Europa y América nacen de ese humus difuso que se cobija en los recónditos refugios del subconsciente colectivo. Donde las izquierdas renuncian a transformar el mundo, las derechas adoptan tácticas añejas y freudianas, tal vez los arquetipos de Jung, para exacerbar las pulsiones emocionales de la gente corriente.

A escala material el miedo es más concreto: miedo a perder el empleo, al desahucio, a no poder pagar las facturas, a caer en el limbo de la enfermedad, a rebajar el estatus, al atraco, a la violación machista…

Estas inseguridades complejas de doble carácter sirven para comulgar y aceptar el sentido común de la derecha y la socialdemocracia de etiqueta.

Manipulando ese caldo de cultivo con discursos ralos y zafios mediante demoscopias aderezadas de costumbrismo barato, el poder hegemónico difunde su credo en la globalización con toda suerte de enfrentamientos ad hoc de baja intensidad: mujer-hombre, nacional-extranjero, experto-ignorante, blanco-negro, y falsos dilemas de textura parecida.

Hablando de miedo, al leer algunos de tus artículos entendemos que la precariedad laboral, en la medida en que nos somete a la rueda de la búsqueda de empleo estable, es un gran resorte de poder en manos de las oligarquías empresariales para contener las demandas de derechos y, en un sentido amplio, la movilización obrera. ¿Crees que medidas como la renta básica podrían ayudar a generar una base económica en las familias de clase trabajadora que, en cierto sentido, contribuyese a la pérdida de ese miedo coercitivo? 

Salvando las distancias, casi estamos situados en la precariedad de los primeros escarceos de la Revolución Industrial, feudal en sus modos groseros de dejar a la persona trabajadora en cueros vivos. Así su libertad condicionada puede venderse mejor, en situación de necesidad imperiosa e inmediata, al empresario de turno.

Vivimos una época de existencialismo crudo: sobrevivir o suicidarse. Sobrevivir significa vender nuestra fuerza de trabajo de saldo, sin derechos, sin réplicas posibles. Por su parte, suicidarse obliga a pensar simplemente en comer y subsistir.

Este territorio material e ideológico invita al conformismo y a la competitividad extrema. Cualquier Otro es enemigo acérrimo de mi yo.

La estructura es sencilla pero muy difícil de hacerla entendible a la masa. El cualquierismo de Ranciére es una apuesta posmoderna, como ya no hay grandes relatos, todos podemos convertirnos en sujetos de nuestra propia historia particular.

Como casi siempre las palabras o los conceptos contienen vertientes paradójicas, cuando menos contradictorias. Sujeto parece que apela a un ente abstracto autónomo e independiente, no obstante el sujeto también es el prisionero de su mundo particular, incapaz de entablar diálogo sincero y sin tabúes de partida con la presunta ciudad democrática.

Cualquiera puede ser lo que quiera ser es un eslogan publicitario contundente que tapa verdades insoslayables: vivimos en contextos complejos, el capitalismo es explotación, la igualdad formal no es igualdad y la libertad es una quimera condicionada por lo material realmente existente.

En cuanto a la renta básica, no tengo una opinión definitiva. Me parece un ideal formidable muy difícil de ponerlo en práctica. La raíz del problema estriba, a mi juicio, en definir qué es básico, qué necesidades deben estar cubiertas al cien por cien. ¿Comer? ¿Comida y techo? ¿Alimento, vivienda y vestido? ¿Educación y sanidad? ¿Dónde ponemos el umbral de lo necesario, la emblemática y poética lista de lo necesario brechtiana?

Sé que se han realizado ensayos de campo en pequeñas comunidades de África, América y Asia. Los resultados provisionales invitan al optimismo, pero no son concluyentes. Incluso Suiza realizó un referéndum para ponerlo en marcha hace algunos años. Ganó el no.

La renta básica cuenta con adeptos a izquierda y derecha, siendo muy renuentes los sindicatos. Algunos prebostes conservadores pretenden recortar derechos y continuar privatizando a ultranza, mientras que los partidarios de la izquierda ven en esta figura de renta universal un suelo mínimo para fomentar la igualdad, erradicar la pobreza severa e incrementar la creatividad y la dignidad humana. Considero que el debate de la renta básica debiera incluir una crítica radical del concepto trabajo tal y como lo entendemos hoy, una mera actividad remunerada mediante salario.

El trabajo actual, en su mayoría, es pura tortura repetitiva, esclavitud posmoderna con aroma medieval y traje posmoderno. Solo trabajamos para el crecimiento económico del PIB, para consumir desenfrenadamente… ¿Esto es vida? ¿Tiene sentido vivir para trabajar?

Otra de las ideas fuerza de todo tu trabajo y que, al menos a nosotros, más nos ha seducido, es la necesidad de recuperar el hilo que une memoria histórica y conciencia de clase. ¿Crees posible que, en un contexto de desmemoria generalizada como el actual, el movimiento por la recuperación de la memoria histórica puede convertirse en una salvaguarda del relato ideológico de una izquierda que parece haber perdido el norte?   

Memoria y conciencia son consustanciales a la esencia del ser humano.

La memoria refleja el caminar colectivo, nos acompaña en la aventura de instalarnos en el presente y adentrarnos en el futuro. Además, la memoria es el punto de encuentro de las emociones y la razón. La memoria nos convierte en mujeres y hombres que saben compartir, en seres humanos solidarios con nuestros orígenes, iguales en dignidad.

Saberse parte de la Historia nos obliga a empatizar con el Otro y con la diversidad cultural. Cada matiz cultural es una adaptación ventajosa al medio, a la complejidad, una respuesta satisfactoria al éxito de la supervivencia humana.

Dado que todo es movimiento, diálogo entre perspectivas, pugna de contrarios, manifestación de intereses contextuales, el pasado borrado del mapa mental, manipulado o no comprendido, tiende a cristalizar en una estatua eviscerada de alma, en mito irracional.

El pasado también forma parte del movimiento, viaja en nosotros, a veces como amigo que habla de tú a tú a nuestra conciencia y otras como rémora o espejismo que nos ciega ante la realidad del presente y las bifurcaciones que nos ofrece el futuro.

Por otra parte, creo que la memoria histórica, viciada o virtuosa, crea la conciencia de clase a su imagen y semejanza. Cierto es que el concepto de clase está en crisis. Hoy solo existen sociológicamente innumerables advocaciones de la clase media. La treta ideológica es sensacional, donde solo hay una gran clase jamás puede haber lucha de clases. Desde Demócrito y Heráclito hemos ingresado, o mejor dicho regresado, sin solución de continuidad en el mundo inmóvil de Parménides. Y en el maniqueísmo instrumental de Karl Popper: o sociedad abierta o cerrada, o individualismo o tribu, o colectivismo totalitario o democracia capitalista.

La conciencia de clase te sitúa en el mundo. Y solo los esclavos, los trabajadores, las mujeres, los pobres, los marginados y los que viven en la precariedad laboral y vital son los sujetos, valdría decir históricos a grosso modo, interesados en que el mundo cambie.

Hacen falta menos exégetas iluminados, intérpretes áureos e hiperliderazgos carismáticos y más conciencia colectiva para que la realidad de clase vuelva a entonar su canto utópico y abra horizontes de transformación profunda en el mundo real y cotidiano. Ni utopías dogmáticas o religiosas sino gestos e intenciones de largo alcance para orear las suciedades del capitalismo en su versión neoliberal.

Ese norte simbólico reside en el sur social, en el culo del mundo: en la precariedad occidental, en el feminismo de clase, en las marginalidades críticas, en lo verde que va más allá de lo estético: hablo de una confluencia de lo mejor de las ideas anarquistas y comunistas… Ese encuentro es posible, y también deseable.

Cambiando de tercio totalmente, te hacemos una pregunta mucho más prosaica que le hacemos a todos nuestros autores. ¿Cuál ha sido el libro que has leído en el último año que más te ha gustado?

Se dice que no hay ética sin estética, y al revés. Estirando la idea vale señalar que no hay prosa sin verso ni lírica sin prosa. Todo está trabado o enamorado al modo de Nietzsche.

Voy al grano, disculpad la disquisición etérea… Un libro poco conocido me ha entusiasmado, De la miseria humana en el medio publicitario, de Grupo Marcuse.

¿Somos capaces de imaginar un mundo exento de mensajes publicitarios y mera propaganda vacía de contenido informativo y sustancial? Si imaginamos ese universo insólito, el capitalismo se torna imposible.

La publicidad es el escaparate ideológico del consumismo rampante, la energía icónica donde el régimen capitalista nos obnubila a través del deseo compulsivo y la apetencia irracional. Esto es, nos hace desear necesidades innecesarias y nos dirige la apetencia para escapar del aburrimiento existencial y evadirnos de la cruda, dura y pura realidad individualista.

Se lee de un tirón, atiza la modorra del pensamiento unidireccional… Excelente texto, en suma, sin concesiones a la galería, bien documentado. Un placer intelectual y de utilidad práctica inmediata tanto social como políticamente.

Siguiendo con lecturas ajenas, si tuvieras que recomendar cinco libros a un lector lego en teoría política para adquirir una visión contestataria desde el punto de vista de la izquierda política, ¿cuáles serían? Valen también los clásicos, eh.

¿Cinco nada más? Dejadme que piense un instante… Permitidme que me salte vuestra sugerencia tan restrictiva.

Así, a vuelapluma, para tomar tierra, una dosis dura de feminismo, desmitificación de la realidad, marxismo original y anarquismo clásico: El segundo sexo, de Simona de Beauvoir; Filosofía de la Naturaleza, de Holbach; El Capital, por supuesto, y La ayuda mutua, de Piotr Kropotkin.

Segunda etapa, más feminismo, historia crítica, el aprendizaje sin jerarquías y cómo surge la conciencia de clase, o sea, Calibán y la bruja, de Silvia Federici; La Historia como misterio, de Michael Parenti; Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, y Germinal, de Zola.

Un tercer ciclo puede estar compuesto por Angela Davis, La libertad es una batalla constante; Martín Caparrós y El hambre; Patas arriba: la escuela del mundo al revés y Eduardo Galeano; Cambiar el mundo sin tomar el poder y John Holloway, y una incursión doble al vacío de las convenciones a través de Sade y La filosofía en el tocador y Max Stirner y su inefable libro El Único y su Propiedad. Son lecturas para entablar diálogo con uno mismo sin ensimismarse en la idolatría solipsista.

Fuera de catálogo, como ejercicio estético, aconsejaría leer ad lib a Antonio Machado, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Nicanor Parra y Bertolt Brecht.

El menú es suculento y variado. ¡Manos a la obra!

Última pregunta. ¿Crees que ahora mismo es posible imaginar un mundo distinto al del capitalismo?

En el ser humano todo es contingente, la posibilidad siempre está ahí aunque sería infantil pensar que la Verdad, la Belleza y el Bien ganarán la batalla porque sí. No hay parto sin esfuerzo y dolor.

Si miramos la realidad de manera crítica nos quedamos perplejos ante una sociedad que no explota en mil pedazos. Hay violencia contenida a raudales merced a la sublimación, la neurosis y el control social.

La sociedad del espectáculo vaticinada por Debord, abierta las 24 horas, impide la reflexión serena individual y colectiva. El mundo es un espejismo que transita a velocidad de vértigo: nadie puede ver las relaciones complejas entre las cosas, todo es evento fugaz, mercancía, suceso tras suceso sin atisbo de huellas humanas.

A pesar de los escarceos de los diferentes movimientos reivindicativos del 15M, las primaveras árabes y los distintos occupys, ese caudal de oposición y rebeldía al neoliberalismo ha ido decreciendo paulatinamente. Durante unos años afloraron muchos y diversos noes al sistema pero los síes fueron insuficientes, blandos o muy débiles. Como grito colectivo fue positivo, no cabe la menor duda. Hay que seguir gritando para que el eco nos devuelva la realidad desnuda que habitamos. Una vez asumida esa resonancia plural sería imprescindible pensar una utopía transversal que sirviera de faro para las próximas décadas.

Las teorías políticas clásicas están manoseadas en exceso. Desde hace tiempo me asoman a la cabeza tres leyes generales que podrían abrir cauce a movimientos políticos de largo recorrido. Las enuncio con brevedad.

Ley de la Ingenuidad. No demos por sabido nada, al igual que Sócrates. Huyamos de eslóganes fáciles que dirigen el pensamiento de arriba abajo. Hagamos del diálogo un desaprendizaje constructivo, al estilo de Chomsky, para aprehender la realidad social de modo dialéctico y accesible a la gran mayoría. Que cada cual sea capaz de llenar espacios de reflexión en simbiosis permanente con su contexto y con sus semejantes. Como en matemáticas, las soluciones más elegantes son las que se formulan con la máxima sencillez. Luchemos contra la dictadura de los expertos: todos somos capaces de elaborar pensamientos interesantes. Resumiendo: ni gurús ni líderes, díálogo a varias bandas, sin jerarquías.

La segunda ley o pilar básico de este sucinto proyecto o hipótesis de trabajo la llamaría Ley de la Vulnerabilidad, inspirada libremente en Judith Butler. Es un hecho biológico que todos, sin excepción, somos vulnerables, quebradizos, al albur del mundo que nos contiene. Hasta el más poderoso puede sucumbir ante la pequeñez de un virus o una bacteria. Huelga señalar que esta visión ingenua no lo es tanto: en ella se incluye la lucha de clases y las injusticias sociales. No mitigo ni eludo estos factores irreductibles del sistema capitalista. Simplemente deseo destacar que implementar políticas o programas de acción desde la vulnerabilidad nos permite introducir la idea global de que solo vivimos en un único país, el planeta Tierra, y de que todo lo vivo merece vivir en la misma dignidad. El resto son mitos y convenciones.

La tercera ley descansa en el apoyo mutuo estudiado por Kropotkin, que de forma magistral nos mostró que en el mundo animal la cooperación es la norma fundamental frente al darwinismo social instigado por las doctrinas predatorias de las derechas capitalistas como santo y seña de sus intereses de clase.

Entiéndase apoyo muto sin jerarquías caritativas; dar y recibir como valor en sí mismo, sin libros de contabilidad, creativamente.

Estas ideas que aquí bosquejo esperan una autoría colectiva, diversa y dinámica que las otorgue consistencia y las desarrolle más allá de los principios enunciados a trazos muy gruesos. Me viene a la mente el hombre nuevo de Gramsci, ser humano nuevo para ser justos con el feminismo de la igualdad… Manos y mente en simultáneo, hacer y pensar sin fronteras entre lo intelectual y lo meramente laboral…

Quizá sirva de acicate a alguien que lea estas líneas. ¡Ojalá!

Piedra Papel Libros entrevista a Ángel Rodríguez

Muy buenas, Ángel. Empezamos esta entrevista hablándote del cambio que supuso para tu obra Pequeñas canciones para un circo mudo. Tus poemas siempre se han caracterizado por estar compuestos de versos más o menos largos y tampoco han sido muy cortos de extensión, ¿puedes explicarnos el porqué del cambio a las pequeñas composiciones de este poemario?

La verdad es que tenía ganas de enfrentarme a un nuevo formato de escritura. Ha sido un reto intentar decir mucho con poemas tan cortos, lo que me ha exigido cambiar mi modo de enfocar mi voz poética y condensar lo que he querido mostrar en apenas tres o cuatro versos.

Llevas un buen puñado de libros de poesía a la espalda. ¿Has pensado alguna vez escribir narrativa?

Soy demasiado inconstante para eso. No me lo he planteado pero, sinceramente, no creo que sea capaz de llevar a cabo una obra larga e interesante. Me siento más cómodo escribiendo versos; me son mucho más útiles como vehículo.

Sabemos que en los últimos años has sido bastante prolífico. Varios de tus poemarios han sido editados por distintos sellos y no han sido infrecuentes tus publicaciones en publicaciones periódicas u obras colectivas. ¿Tienes algún proyecto literario entre manos? ¿Nos puedes adelantar algo?

Pues llevo casi un año sin escribir. Tengo ideas que me van rondando la cabeza pero creo que no es mi momento para escribirlas; pero sí, tengo algo pensado y no escrito, que va tomando forma y espera el momento para escribirse. Creo que con la edad dejamos de ser tan prolíficos y pensamos más lo que hacemos, lo repensamos y lo dejamos en barbecho un tiempo. Luego, si sigue siendo interesante después del proceso, se escribe… o se intenta.

Te conocemos de primera mano y sabemos que la sucesión de lecturas ha ido fraguando tus influencias, pero, siendo un poco más directos, ¿podrías decirnos qué autores consideras que más te han marcado a lo largo de estos años?

Pues fíjate que durante mi vida me han ido influyendo muchos autores a lo largo de los años y creo que han venido dependiendo de lo que escribiera en ese momento. Pero si hay que estar agradecido a una poeta es a Raquel Rodríguez, porque fue la que con veinte años nos animó a un grupo de chavales a escribir y a publicar, la que creyó que había algo interesante en lo que que hacíamos y la que supo ver que quizá podríamos decir cosas mejores con los años. Yo me quedo con ella, por encima de los grandísimos poetas que he conocido y leído, porque sin ella los otros quizá no hubieran llegado.

Hablando de lecturas, no nos resistimos a hacerte una pregunta bastante más prosaica que ya les hemos hecho a otros autores de la editorial. ¿Qué libro de los que has leído el último año te ha gustado más y recomendarías?

Este año he ido leyendo a ratos mucho y en otras ocasiones muy poco. Pero yo creo que me quedo con la antología de Gloria Fuertes editada por Reservoir Books, con una edición preciosa. De Gloria Fuertes me ha sorprendido la ternura, la facilidad para contar, la creencia en el amor o la capacidad para sonreír cuando terminas alguno de sus versos.

Falta un libro para terminar la colección Caja de Formas, así que, mójate: ¿qué libro de los ocho publicados hasta ahora te ha gustado más?

Hombre, evidentemente, el mío… Jajajajajaja. No, me queda por leer el de Isabel Tejada y sin haberlo leído seguro que es el que más me gusta.

Acabamos con una pregunta sencilla… ¿Qué te parece la situación de la poesía actualmente?

Creo que la poesía está teniendo un problema de mercado con las autoediciones (bueno, la poesía y la literatura en general). Creo que se está llenando el mercado de libros que son nefastos, ya que los autores pagan por publicar para que crezcan sus egos cuando nadie ha creído en lo que han hecho durante mucho tiempo. Antes publicar era una victoria, alguien creía en ti, apostaba por lo que hacías y te daba cobertura. Ahora eso se ha prostituido… Y a mí me produce bastante rechazo. Pero también es cierto que siempre hay voces nuevas de las que aprender y que es un placer leerlas.

Nuestras autoras: Sara M. Bernard

Sara M. Bernard (Málaga, 1979), autora de Bóveda celeste (Piedra Papel Libros. Jaén: 2019) es periodista, actriz y perfomer. Escritora silenciosa por más de 20 años hasta su traslado en 2011 a la ciudad de A Coruña, momento en el que adopta su nombre literario. Ha publicado Los versos del hambre: generación 30 (2013) y el poemario Oleaje (2015). Ganadora del II Combate Poético de A Coruña (2017) y finalista en el III Combate Poético y el Slam Poetry Santiago (2018). Participa activamente en recitales colectivos de poesía, que compagina con espectáculos propios de poesía, danza, música y sus estudios en el grado de Psicología. Mantiene el blog ¡Libres para nada!

Nuestros autores: Armando B. Ginés

Armando-B.-Ginés

Armando B. Ginés, autor de Huérfanos de historia y utopía. Diario crítico del capitalismo actual (Piedra Papel Libros. Jaén: 2018), es analista político, guionista, redactor y mil cosas más. Por vocación y necesidad.

Colaborador en distintos medios de comunicación de España y Latinoamérica como RebeliónLa HaineInsurgenteSuramérica PressTercera InformaciónCine ReversoRadio San MartínTeleSUR o Diario 16.

Otros libros del autor: ¿Dónde vive la verdad? (Editorial Seleer, 2016). De la sociedad penis a la cultura anus: reflexiones anticapitalistas de un obrero de la comunicación  (Editorial Luhu, 2014). Pregunta por Magdaleno. Apuntes de viaje de un líder del pueblo llano (Editorial GPS, 2009) y Primera crónica del movimiento obrero de Aranjuez (Editorial Marañón, 2007).

Nuestras autoras: Araceli Pulpillo

Fotografía de Víctor Cobaleda

Araceli Pulpillo (Rus, 1989). Psicóloga. Actualmente es coeditora de Piedra Papel Libros y coordinadora del fanzine feminista Labio Asesino.

Vonlenska. Una historia finita es su primer libro de poesía publicado. Una versión más escueta de esta misma obra resultó ganadora del XXI Certamen de Poesía “Facultad de Humanidades” otorgado por la Universidad de Jaén en 2017.

A día de hoy trabaja en distintos proyectos literarios de próxima aparición y ultima los detalles del tercer número de su fanzine.